Domingo casero


Después de las fiestas, reuniones familiares, el agobio del curro y un largo etcétera lleno de toses, medicinas y visitas al pediatra, se agradece un día tranquilo en casita (¿a que son chulas mis zapatillas-bota de punto? es que mi maridín es muy apañado haciendo regalos!)

Un domingo de esos que te pasas la mañana jugando con coches, rampas y muñecos de goma, y aun te queda tiempo para cocinar, coser bajos de dobladillos, afeitar las pelotillas de los jerseys…

Y cuando se hace de noche seguís todos en pijama… (y en mis sueños el niño no tose ni tiene fiebre y se acuesta temprano, y puedes ver con tu pareja esa peli de miedo que llevas tanto tiempo esperando con una copita de tinto)


Tutorial Pelota de tela para bebes de patchwork


Esta pelota es una idea genial para regalar a los peques o hacerla para vuestros propios hijos, es muy fácil de hacer y queda super resultona. En cuanto he tenido un rato me he puesto a hacer una para el bebé que viene de camino.

En la web the purl bee encontré los patrones para descargar gratis las pelotas en tres tamaños. Lo primero es imprimir los moldes y recortarlos para tener una plantilla. Después de escoger las telas, cortamos ocho piezas por cada bola, dejando orillo para coser. Como veréis en las fotos, la mía no tiene las tapas redondas en los extremos.

Otra cosa que le he añadido son un montón de “taggies”, es decir, lacitos y etiquetas que salen entre cada una de las piezas, ya que recuerdo que a Nico era lo que más le gustaba de los regalos que le hacían, se podía pasar horas tocando las etiquetas y chuperreteándolas (después descubrí que había una marca que ofrecía todo tipo de productos para bebés que se llama precisamente así, Taggies).

Unimos cada una de las partes entre sí cosiendo las traseras con hilo de hilvanar,  e introduciendo los lacitos y cintas a nuestro gusto. Es muy importante no cerrar entera la bola y dejar un gran espacio en una de las partes sin coser, ya que por ahí es por donde daremos la vuelta a la labor.

Una vez que tenemos todas las partes hilvanadas las pasamos por la máquina de coser (dejando abierto sin coser el huequito del que ya os he hablado antes)

Quitamos hilvanes y reforzamos los finales con nuditos. Le damos la vuelta a la pelota por el agujerito que hemos dejado sin coser ¡tachán! ya va cogiendo forma…

Rellenamos todo lo que podamos, que quede muy prieta para que con el tiempo no se ponga demasiado “fofa”. Puedes usar guata, gomaespuma,  o como he hecho yo, el relleno de una almohada vieja (limpio, por supuesto). Cerramos con un punto lo más invisible que podamos, pero es muy importante quede bastante fuerte ya que sería muy peligroso si el bebé consiguiera abrirla y acceder al relleno.

Ahora voy a probar a hacer la pequeña porque creo que esta es demasiado grande para el bebé, y también porque me parece que alguien no va a querer compartirla… ¡A jugar!



Juguetes: El Laboratorio del Doctor Calavera


Paseando hace unas semanas entramos en una juguetería para ir tanteando y ver en directo los juguetes que llevamos viendo por la tele día tras día durante meses. De repente la cara de mi hijo cambió.

Si hubiéramos estado en una película, del estante habría empezado a salir una luz dorada y empezado a sonar una música mágica a lo Danny Elfman. Y allí estaba, más feo que un dolor, caro y plasticoso: El Laboratorio del Doctor Calavera había entrado en nuestras vidas.


Sin exagerar estuvimos más de 15 minutos delante de la caja, pidiéndome que le diera la vuelta para ver la parte de atrás y que le contara una y otra vez qué hacía ese juguete tan increible. Bastante después llegó la abuela Blanca y así se lo encontró, hipnotizado, y empezó a contarle: que si el coche pasa por aquí cambia de color, que si hace un looping superrápido, que cuando pasa por debajo la calavera se come el coche y que la mano de huesos lo agarra como una grúa… Todo eso repitiendo como un loro todo lo que yo le había contado pero entrecortado por los nervios y la emoción. Y nada, mi madre pensaba como yo: esa cosa tan fea no se la compro, pero al final el cacharro cayó para su santo (el 6 de diciembre, San Nicolás).

Él no se lo esperaba para nada así que os podéis imaginar la ilusión cuando abrió el regalo, que venía acompañado de otros dos pequeños paquetes con coches Hot Wheels Color shifters sin los que el Dr. Calavera no es nadie. Estos coches que cambian de color según la temperatura del agua son la gracia del asunto ¡mira mamá, son “máyicos“!

La verdad es que la calidad parece buena, las piezas están bien terminadas y el plástico no es el que encuentras en los juguetes de bazar chino, es de Mattel y eso se nota. También se nota en lo subidito del precio (45-50€ según el sitio) y todavía dudamos que los tornillos que ensamblan algunas partes sean antióxido y aguanten tanta agua, nosotros incluso lo hemos metido ya en el plato de ducha como juguete durante el baño, el tiempo nos lo dirá. Otra cosa, esta es una pista cerrada, es decir, no sirven las otras pistas HotWheel para ampliarlo o sustituirlas como en un principio se puede pensar. De todas formas este juguete es muy recomendable para niños de unos 4 años en adelante, es bastante entretenido y tiene variadas posibilidades de juego,  coche para arriba, para abajo, que si jeringazo de agua caliente aquí, que si a escurrir la esponja-cerebro allí…

El recopetín de la diversión pero a costa de liarla bastante con el agua, así que si no tienes ganas de armar todo el tinglado (toalla en el suelo, paños, agua arriba y abajo, cubitos de hielo…) en el baño con los coches que cambian de color y dos tapers de agua, una caliente y otra con cubitos de hielo, también se lo van pasar bomba. Aunque ya sabemos cómo es esto de los juguetes, cualquier día se levantará y ya no se acordará del doctor calavera ni de sus “máyicos” coches monstruo.


Juguetes: Lego y otros bloques


Los juegos de construcciones tipo bloques o ladrillos son de esos juguetes de los que pueden pasar los años y nunca pasarán de moda, y además, si los compras de calidad y los guardas bien pueden pasar de generación en generación como nuevos, es el caso de muchos que tenemos en casa heredados de su padre o de su tío Miguel (muchos de ellos de la española Tente más que de los Lego que tiene ahora mi hijo). Son juegos que estimulan muchas destrezas del niño, como las habilidades motrices, la concentración, la organización, la solución de problemas y un largo etcétera que culmina con la imaginación.

Lo primero que hay que tener en cuenta al comprarlos es la edad del niño, (o su desarrollo evolutivo) sus gustos y preferencias si ya las ha manifestado y, como en la mayoría de los juguetes, más vale pasarse que no llegar. Es muy frustrante para un niño recibir un juguete para “bebés” o para los padres tener que guardarlo prácticamente nuevo sabiendo que ha costado un dineral y que hubiera triunfado hace un tiempo. Y si es para regalar a un niño que no es el tuyo, está bien enterarse de si ya tienen alguno de una marca concreta para que les pueda servir de ampliación y no se vean con un montón de cacharros que no encajan entre sí. Por otro lado también creo que cuanto más sencillas sean las piezas del paquete que elijáis, mejor, sobre todo cuando los niños son pequeños, ya que cada vez sacan más productos de franquicias que los hipnotizan (de Cars, de Dora, de Bob Esponja…) que le quita un poco la gracia a lo de construir desde cero, y trae piezas “forzadas” que no sirven más que para hacer lo predefinido.

Para los primeros años existen los de piezas maxi, muy sencillas y fáciles de encajar. Nosotros compramos de Megabloks, que venían con una excavadora CAT amarilla enorme (¡cabía dentro!) que le regalamos con unos 9 meses, ni se tenía en pie! la foto es terrible pero me gusta recordar aquel día y su cara cuando vio las ruedas gigantes, que fue su fijación durante mucho tiempo y lo que tuvimos en cuenta cuando lo buscamos.

He oído de varios padres que sus hijos han jugado mucho con esos maxibloques con poco más de un año, por nuestra parte pasaron sin pena ni gloria. Lo único que hacíamos era montar torres y Nico las tiraba y se partía de risa, nada de construir, sólo destruir. De la excavadora no podemos decir lo mismo, ha aguantado ya más de tres años y todavía le da juego, sobre todo en verano que la llena de agua, arena, piedras…

La siguiente fase son los bloques grandes, los que en Lego llaman Duplo y en MegaBloks MiniBloks. Papá Noel trajo una caja de iniciación con los bloques básicos en distintos colores cuando Nicolás tenía casi dos años, y ha ido ampliándolos con el tiempo hasta llenar un cesto entero con tejados, vallas, varios vehículos… Pero lo que más le ha gustado hacer con ellos son las torres, esta foto es de cuando tenía tres años recién cumplidos y está muy orgulloso de su hazaña.

Por último, los Lego “shiquititos”. Con estos ha empezado pronto porque como ya os he comentado antes a su padre le encanta, así que con casi cuatro años ya les ha cogido el gustillo, seguramente si estuviera sólo jugando con ellos no les encontraría la misma gracia pero como se tiran horas juntos montando todo tipo de cosas estrafalarias aprende a jugar mientras disfruta.

Estos ya son de aquí en adelante, ya que los hay supercomplejos, técnicos o muy frikis para que los mayores no dejen nunca de jugar!


La carta para los Reyes Magos y Papa Noel


Ya tenemos lista la carta para los Reyes Magos y Papá Noel de esta Navidad 2011-2012!

Ahora llegan esas fechas mágicas en las que los padres, abuelos y tíos andamos como locos buscando “ese” juguete que nuestros niños nos llevan pidiendo desde principios de otoño y que nosotros ni llegamos a enterder muy bien qué es lo que hace ni por qué cuesta tan caro (la publicidad machacona desde octubre hay que pagarla!) He visto a mi tía llamar a todas las jugueterías de Málaga buscando el loro molón y la mano verde y recuerdo claramente el sofocón de mi madre cuando no consiguió encontrar para mi hermana la Supervan de Chabel.

Este año es el primero en el que nuestro hijo nos ha dicho exactamente y con meridiana claridad qué es lo que quiere y sí, es muy caro, un trasto enorme y difícil de encontrar: el coche teledirigido Ricochet de Tonka, casi 90 € de purita diversión! Ya nos hemos recorrido al menos 15 sitios donde venden juguetes  y todavía no hemos llegado a verlo en directo, así que seguimos con la búsqueda. Intentamos convencerle con otros coches teledirigidos pero nanai, lo tiene muy clarito: “Ricochet de Tonka, TONKA” dice el muy cabeza, maldito Cartoon Network, maldito Canal Nick, maldito Boing.

Bueno, os cuento lo de la carta, una mañana del fin de semana nos pusimos a hacerla y como Nicolás todavía no sabe ni leer ni escribir pasamos al método corta-pega. Primero hay que recopilar todos los catálogos y folletos que hemos reunido, cada año más, y vamos viéndolos con él y señalando lo que nos gusta y por qué, y si estamos más o menos de acuerdo, lo recortamos y lo pegamos.

No ha sido fácil la selección de juguetes porque hace poco ha sido su santo y ya le han caido los otros dos juguetes de sus amores, El Laboratorio del Dr. Calavera (muy pronto os hablaré de él) y el Supercoche para agente secreto de Playmobil. Además del Ricochet los juguetes elegidos han sido:

– Circuito Click&Go Dominó de Cars2. Algo me dice que esto no se lo van a traer porque me he fijado bien en la de piececitas que trae (más de 150!) y me veo hecha una lila recogiendo fichas y carreteras hasta que se vaya de casa… Ya veremos…

– Pista Salto Infernal de Hot Wheels. Otro circuito, este por lo menos será compatible con las otras pistas y coche que ya tiene.

– Garaje, especificado por mí que tiene que ser de madera o de Molto, tengo juguetes de cuando era chica de esta marca como nuevos y los otros que he visto parece que tienen poca estabilidad.

Elefun de Hasbro, le encanta y flipa cuando sale el anuncio, pero nos olemos que es para niños más pequeños (Nicolás tiene tres años y en febrero cumple cuatro) ¿alguien lo ha probado?

– Parchís de madera de Imaginarium (muy influido por nosotros, por supuesto) que hemos visto que los juegos de mesa como la Oca y el Dominó le gustan, aunque tiene muy mal perder…

Maletín de dibujo de Imaginarium, con muchos tarritos, sellos, etc…

Colorflash Jr. de Imaninarium, a Nico todo lo que sean luces y ruiditos le pierde! ¿y no será mejor el Simon de MB de toda la vida?

– Un Transformer amarillo, el que se llama Bumblebee, de este hay tantos modelos, tamaños y precios que vamos a dejar que Papá Noel se haga cargo y elija el que más le guste.

– Para terminar un regalo para el nuevo hermanito, el Luci Musical de Playskool, el gusiluz de toda la vida en versión bebé.

Desde luego qué suerte tenemos, que tal como están las cosas en el mundo podamos permitirnos estos lujos es para ser más que agradecidos con lo que nos ha tocado!