Orden dentro de los armarios


Me encanta mirar en las revistas de decoración los interiores de los armarios y vestidores de las casas que enseñan, aunque me dan un poco de rabia (y envidia cochina) me parece que, con contadísimas excepciones, están falseados a tope ¿o es que este armario os resulta normal?

Afortunadamente en internet se pueden encontrar algunas fotos de la “realidad” y cotillear sin vergüenza cómo se lo monta la gente para mantener organizadas montañas de ropa en espacios “normales” y no en mansionacas proyectadas por arquitectos de moda (¡gracias de nuevo, internet!)

A mí lo que más me cuesta mantener ordenados son los miles de complementos que voy apilando en nuestro minipiso para tres, y tenerlos más o menos a la vista pero lejos de las garras del peque. Hace poco me decidí a sacarle el máximo partido al interior de uno de los armarios aprovechando también las puertas, este es el resultado de una de las partes (las otras todavía son un caos). Aquí guardo en poco espacio collares, pendientes, sábanas y toallas con los zapatos (si te huelen mucho los pinreles ni se te ocurra meterlo todo en el mismo sitio, yo tengo suerte pero de todas formas lo he llenado de jaboncitos y saquitos perfumados) ¿a que no se parece tanto a los interiores que enseñan en las revistas?

A la izquierda van los collares. En la puerta he pegado uno de esos adhesivos como de fieltro negro (los venden en cualquier tienda de bricolaje en rollos de 0,50 de ancho). Después he agrupado los collares por su largo y he clavado alcayatas en hileras con esas medidas, teniendo muy en cuenta dónde van las baldas del interior para que no choque la puerta al cerrarla. Los zapatos son otro cantar… Cuando montamos el armario compré muchas estantes para que cupiesen sin cajas (aunque las botas las he tenido que poner en otra parte) Arriba (donde están las dos cajas negras de tela del ikea) van las bailarinas y las sandalias planas de verano puestas de canto unas contra otras, así caben muchas más ¡esto sólo hazlo con los zapatos baratillos, los más buenos no los aprietes así!

A la derecha tengo los pendientes que se cuelgan y algunos broches. Cogí una tela de arpillera bastante dura y con los agujeros bien marcados (la que se usa para el punto de cruz), le puse un biesecillo rosa alrededor y lo clavé por todo el borde con chinchetas. Todavía me ha quedado sitio para poner algunas fotos…

Seguro que Martha Stewart lo huebiera hecho más curiosito, pero si tengo que esperar a tener todos los materiales “ideales” no me hubiera puesto nunca!