Pequeños escultores


Hoy sábado vuelven a celebrarse distintas actividades para niños en el Museo Picasso de Málaga con motivo de la jornada dedicada al artista suizo Giacometti. Como recordaréis, nosotros probamos ya con el taller de arcilla infantil hace unas semanas que fue el Día de las Familias. En esta foto podéis ver a Nico con su tita Blanca y su inseparable Blackberry, que hoy estará echando humo (¡feliz cumple monina! ¿qué rica tarta habrá hecho para celebrarlo?)

Y adivinand qué “pequeño escultor” salió ayer en el Diario Sur ilustrando las actividades en su suplemento del Fin de Semana

Los que tenemos los niños pachuchos, me consta que no somos pocos, nos quedaremos en casita esperando que se pase la epidemia de gripes, bronquitis y demás… Los demás, disfrutadlo!


Colcha de patchwork para bebé de robots y cohetes


Después de muchas horas de costura puedo enseñaros la colcha recién acabada que he hecho para mi nuevo sobrino ¡ha quedado taaaan mona!

Es un proyecto de patchwork bastante sencillo pero que lleva mucho tiempo, perfecto para aprender y para pasar las horas delante de la tele sin tener que comerse mucho la cabeza con picos de estrella que no casan!.

Sin duda, la elección de las telas es de las primeras decisiones que tomar y de las más importantes para que la colcha quede chula, sobre este tema hay múltiples reglas, teorías de color, etc. En esta manta he usado telas lisas y con estampados sencillos de cuadritos y rayas mezcladas con otras telas infantiles más especiales, son las de la colección Rockets&Robots de David Walker y una que ya habéis visto por aquí, la Retro Space Kids de Michael Millers (yo compro las telas en la web equilter).

El esquema que he seguido es de lo más sencillo, me hice unos moldes de las medidas que podéis ver en la imagen y recorté las telas con las plantillas según iba enganchando unas con otras. Primero con alfileres, luego cosiéndolas a mano una a una.

Una vez lista la parte de los bloques pasamos al acolchado, que es donde se unen las tres partes que forman la colcha: delantera, trasera y relleno. Aunque no lo parezca, el acolchado puede llegar a ser la parte más laboriosa. Para el relleno compré una guata finita y para la trasera he usado un algodón liso muy suave en blanco, para que combine con la ropita de cama del bebé si se prefiere (así es reversible: un lado es más colorido para usar de cubrepiés para la cama del niño y por el otro lado más discreto para la cuna de la habitación del bebé) No sé si sabréis que es importantísimo usar un hilo grueso de algodón encerado si vas a acolchar a mano. Y para terminar, lo bordes. Aquí sí que lo he hecho “a mi manera”, con un bies celeste bastante grueso para unir las tres piezas y cerrar limpiamente los bordes, hilvanado y pasado por la máquina. Y un detalle, un bordadito para el recuerdo con el nombre y la fecha.

 


Manualidades con niños: Bola navideña de purpurina


Esta es la última creación navideña que ha salido de casa, una bola de navidad con purpurina para adornar los pasillos del colegio de Nicolás durante estos días

Un día trajo la fotocopia A3 muy dobladita (más me hubiera valido calcarla en un papel nuevo porque no ha habido manera de quitarle las arrugas) así que nos pusimos manos a la obra, primero la coloreamos con acuarelas de varios colores

Pasamos a uno de los materiales favoritos de mi hijo,  el pegamento con purpurina (es decir la palabra “purpurina” y ya está deseando empezar cualquier manualidad) él se encargaba de echarla y yo de repartirla por todo el dibujo con un pincel.

Esparcimos sobre el pegamento la purpurina suelta (de las que vende en los bazares en tarritos tipo probeta)

Vamos haciendo lo mismo con cada uno de los colores. No pasa nada si se mezclan, más bien es algo inevitable!

Y para terminar la fase brillibrilli echamos inmediatamente las estrellitas de purpurina, antes de que se seque el pegamento que pusimos al principio.
Para mi hijo nunca hay suficientes.

Después dejamos que se secara bien, aplastándolo para tratar de suavizar las arrugas y bolsas del agua sobre un folio tan fino. Una vez seco lo pegué a un cartón duro y lo recorté (lo siento, de esto no hice fotos). La semana pasada fue la fiesta de navidad del colegio y la vimos en la chimenea gigante que había hecho su señorita. Como veis es una manualidad muy sencilla, y con unas cuantas decoras la casa… ¡felices fiestas!


Juguetes: El Laboratorio del Doctor Calavera


Paseando hace unas semanas entramos en una juguetería para ir tanteando y ver en directo los juguetes que llevamos viendo por la tele día tras día durante meses. De repente la cara de mi hijo cambió.

Si hubiéramos estado en una película, del estante habría empezado a salir una luz dorada y empezado a sonar una música mágica a lo Danny Elfman. Y allí estaba, más feo que un dolor, caro y plasticoso: El Laboratorio del Doctor Calavera había entrado en nuestras vidas.


Sin exagerar estuvimos más de 15 minutos delante de la caja, pidiéndome que le diera la vuelta para ver la parte de atrás y que le contara una y otra vez qué hacía ese juguete tan increible. Bastante después llegó la abuela Blanca y así se lo encontró, hipnotizado, y empezó a contarle: que si el coche pasa por aquí cambia de color, que si hace un looping superrápido, que cuando pasa por debajo la calavera se come el coche y que la mano de huesos lo agarra como una grúa… Todo eso repitiendo como un loro todo lo que yo le había contado pero entrecortado por los nervios y la emoción. Y nada, mi madre pensaba como yo: esa cosa tan fea no se la compro, pero al final el cacharro cayó para su santo (el 6 de diciembre, San Nicolás).

Él no se lo esperaba para nada así que os podéis imaginar la ilusión cuando abrió el regalo, que venía acompañado de otros dos pequeños paquetes con coches Hot Wheels Color shifters sin los que el Dr. Calavera no es nadie. Estos coches que cambian de color según la temperatura del agua son la gracia del asunto ¡mira mamá, son “máyicos“!

La verdad es que la calidad parece buena, las piezas están bien terminadas y el plástico no es el que encuentras en los juguetes de bazar chino, es de Mattel y eso se nota. También se nota en lo subidito del precio (45-50€ según el sitio) y todavía dudamos que los tornillos que ensamblan algunas partes sean antióxido y aguanten tanta agua, nosotros incluso lo hemos metido ya en el plato de ducha como juguete durante el baño, el tiempo nos lo dirá. Otra cosa, esta es una pista cerrada, es decir, no sirven las otras pistas HotWheel para ampliarlo o sustituirlas como en un principio se puede pensar. De todas formas este juguete es muy recomendable para niños de unos 4 años en adelante, es bastante entretenido y tiene variadas posibilidades de juego,  coche para arriba, para abajo, que si jeringazo de agua caliente aquí, que si a escurrir la esponja-cerebro allí…

El recopetín de la diversión pero a costa de liarla bastante con el agua, así que si no tienes ganas de armar todo el tinglado (toalla en el suelo, paños, agua arriba y abajo, cubitos de hielo…) en el baño con los coches que cambian de color y dos tapers de agua, una caliente y otra con cubitos de hielo, también se lo van pasar bomba. Aunque ya sabemos cómo es esto de los juguetes, cualquier día se levantará y ya no se acordará del doctor calavera ni de sus “máyicos” coches monstruo.


Dia de las Familias en el Museo Picasso


El sábado estuvimos disfrutando el Día de las Familias que cada comienzo de estación se desarrolla en el Museo Picasso de Málaga. Nuestro hijo es un poco más mayorcito (ya tiene casi cuatro años) y puede participar como uno más en las actividades como el taller A través de las manos de arcilla para niños.


Primero fuímos al Cuentacuentos, había muchos niños bastante atentos.


Después nos dividimos en varios grupos más reducidos e hicimos una visita por la exposición temporal de Giacometti con una guía-monitora que, después de explicar muy brevemente algunas obras, preguntaba la opinión a los niños sobre qué creían que eran, de qué estaban hechas, etc… Hubo algunas respuestas muy graciosas como que tal escultura parecía un robot, y otra un dinosaurio.

Para terminar, nos llevaron a unas aulas de manualidades donde tenían preparados bloques de arcilla blanca (mancha bastante menos que la marrón de toda la vida) herramientas para modelarla y unas cajas muy monas para que todos pudiéramos llevar nuestras “creaciones” a casa.

La verdad es que está muy bien estar al tanto de este tipo de actividades con niños que hacen que las mañanas del fin de semana sean toda una experiencia.