Domingo casero


Después de las fiestas, reuniones familiares, el agobio del curro y un largo etcétera lleno de toses, medicinas y visitas al pediatra, se agradece un día tranquilo en casita (¿a que son chulas mis zapatillas-bota de punto? es que mi maridín es muy apañado haciendo regalos!)

Un domingo de esos que te pasas la mañana jugando con coches, rampas y muñecos de goma, y aun te queda tiempo para cocinar, coser bajos de dobladillos, afeitar las pelotillas de los jerseys…

Y cuando se hace de noche seguís todos en pijama… (y en mis sueños el niño no tose ni tiene fiebre y se acuesta temprano, y puedes ver con tu pareja esa peli de miedo que llevas tanto tiempo esperando con una copita de tinto)